Discriminación digital: ¿Sólo los directivos pueden teletrabajar?

marzo 11 02:00 2013

La semana pasada fue Yahoo la que, por boca de su CEO Marissa Mayer, prohibía el teletrabajo en Estados Unidos con el objetivo de lograr una “mayor colaboración” entre sus trabajadores. Con esta medida, Yahoo ponía sobre la mesa un debate hasta ahora oculto sobre las ventajas e inconvenientes de la flexibilidad laboral y las posibilidades reales de acceder a estos modelos de empleo flexible por parte de los empleados.

Sobre este último punto, la operadora O2 y Ctirix acaban de hacer públicas sendas investigaciones sobre las desigualdades que existen a la hora de poder teletrabajar o compaginar la vida profesional y laboral entre la alta dirección y los trabajadores rasos.

En ese sentido, el estudio muestra una profunda desconexión entre las oportunidades que los directivos afirman que ofrecen al personal para trabajar de forma flexible, y lo que el personal confirma que pueden hacer.

Así, los altos directivos y ejecutivos parece que están disfrutando de los privilegios y beneficios de las prácticas de trabajo remotos y móviles que se les niegan al resto de empleados.

A pesar del hecho de que casi dos tercios de los empleados de menor rango puede trabajar desde cualquier lugar que tenga una conexión de banda ancha y un teléfono, afirma el informe, solo una cuarta parte de ellos está autorizado a hacerlo.

En concreto, el estudio demuestra que el 59% de los altos directivos pueden trabajar desde casa al menos una vez al mes, mientras que los mandos intermedios lo pueden hacer tan solo en el 43% de los casos. En cuanto a los trabajadores rasos, este porcentaje cae al 26%.

La investigación muestra que al priorizar el trabajo a distancia para los niveles superiores de la jerarquía, en lugar de atender las necesidades de la fuerza laboral en su conjunto, muchas empresas están perdiendo una serie de ventajas comerciales sustanciales. Entre ellas, la mejor planificación de continuidad del negocio, contratación de personal y el ahorro económico a través de la reducción del espacio de oficina necesario.

La aparición de la discriminación digital, concluyen los estudios, corre el riesgo de sembrar sentimientos de malestar dentro de la organización y hacer que la compañía pierda ventajas competitivas sobre otras empresas que sí cuiden la forma en que trabajan sus empleados.




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