La crisis cambia las reglas de las entrevistas de trabajo

La crisis cambia las reglas de las entrevistas de trabajo
noviembre 06 02:00 2012

Maite Montes lleva muchos años trabajando en la selección de personal de la empresa Legaria. Algunas jornadas hace entrevistas cada 45 minutos y asegura que la situación ha cambiado radicalmente en los últimos tres años. Ahora es el empleador el que manda y los aspirantes están en algunos casos demasiado angustiados: «Unos te miran como si pudieses hacer un milagro; otros te dan las gracias por llamarlos para la entrevista, porque el mero hecho de participar en la selección ya es un balón de oxígeno para ellos, ya que llevan meses sin que los llamen ni siquiera para eso». Y también hay otros candidatos, según relata esta entrevistadora, que reaccionan con agresividad. En cualquier caso, asegura que sigue habiendo vacantes, sobre todo en el sector relacionado con la alimentación y por eso es muy importante prepararse bien las entrevistas.

Saberse el propio currículo

Una de las cuestiones que pueden dejarnos fuera de un trabajo tiene que ver con no presentar un currículo bien argumentado o no sabérselo de memoria: «El candidato debe tener claras las fechas de entrada y de salida en las empresas en las que ha trabajado, no debe cometer imprecisiones o usar expresiones como «por esa época» o «más o menos», eso es algo que denota imprecisión o, simplemente, que no es una persona rigurosa», detalla la consultora de Legaria.

Anotar los puestos pedidos

Cuando se envía un currículo hay que anotar la fecha y el puesto que se ha solicitado para no incurrir en confusiones cuando una empresa nos convoca a una entrevista: «A veces la gente manda currículos de forma indiscriminada o a través de portales y cuando los llamas no saben para qué puesto es o quién eres, esto es algo que da una imagen mala y en muchos casos puede suponer que lo descarten desde el principio». En la mayor parte de los procesos de selección hay un filtro telefónico previo que consiste en una serie de preguntas en las que la empresa «prueba» el interés o disposición del candidato: «Cuando no tienen claro para qué puesto los llamas o simplemente ponen muchos reparos para fijar la cita de la entrevista suelen descartarse en el proceso», explica una consultora que también recomienda argumentar bien cuando hay problemas para acudir al encuentro.

Baja voluntaria o mejora

Uno de los errores que más se repiten a la hora de comentar la trayectoria laboral tiene que ver con dos conceptos que muchos entrevistados confunden. Una baja voluntaria implica la marcha de una empresa antes de que el trabajador haya encontrado otro empleo; una mejora laboral significa que cambia de una compañía a otra.

Preparar un monólogo

Después de hablar de la trayectoria laboral los entrevistadores tratarán de conocer todo lo posible sobre el carácter de los aspirantes. Maite Montes recomienda preparar un pequeño monólogo sobre uno mismo que no sea demasiado íntimo, pero que deje ver que es un ejercicio de sinceridad y de autocrítica. «Cuando la gente no habla sobre ella misma no nos queda otro remedio que preguntar sobre sus virtudes o defectos y suele ser una pregunta determinante», explica.

Evitar hablar del salario

«El candidato decidía muchas cosas antes del año 2003, en algunas ocasiones llamábamos a los empleadores para trasladarles unas exigencias salariales que nos parecían excesivas, pero que terminaban aceptándose. Ahora ya no pasa eso, hay demasiada contraoferta». Por eso, aunque sea un tema clave los seleccionadores de personal relegan aquellas personas que cuestionan las condiciones laborales desde el principio o que simplemente se muestran demasiado interesadas en este aspecto.




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